Dorota Pospíšilová – segunda parte de la entrevista

Ciencia y Tecnología

Dorota Pospíšilová – segunda parte de la entrevista

09. 06. 2015 12:59

La semana anterior les presenté a la seňora Dorota Pospíšilová, autora de más que 24 variedades de uva o de vid eslovacas. Si el pasado martes nos contó más sobre su carrera profesional, hoy abordaremos su estancia en Argelia y la invención de un nuevo método de selección artificial de la uva, o mejor dicho, de la aplicación de un método que antes se usaba exlusivamente para el maíz. Entonces, escuchen la segunda parte de mi entrevista que empieza con la explicación por qué razones la seňora Dorota Pospíšilová fue enviada en Argelia.

En primer lugar se trató de la ayuda técnica. Argelia era una tierra de muchos viňedos porque los colonizadores franceses al trasladarse desde las zonas sureňas de Francia al norte de Argelia se llevaron consigo sus uvas y sus vides. Las plantaron tanto a lo largo de la costa como en terrenos montaňosos. Sin embargo, en el aňo 1962 se firmaron los acuerdos de Evián, como resultado de las negociaciones entre los representantes de Francia y los del Gobierno Provisional de la República Argelina, y se tradujeron en un alto el fuego inmediato aplicado a la totalidad del territorio argelino. Significó la expulsión de unos 350.000 colonos europeos de origen francés, español e italiano y miembros de minorías como la judía. Los franceses, incluídos los expertos en viticultura, tuvieron que abandonar Argelia. Y por eso, este país tuvo que dirigirse a otros países en busca de ayuda, es decir, el envío de expertos en diversos sectores. En aquel entonces, los argelinos vinieron también a elegir personal de la ex Checoslovaquia y así fui elegida yo para ofrecer mi experiencia a ese país africano.

Supongo que ustedes no partieron a Argelia para trabajar en las viňas, sino para desarrollar una investigación de carácter técnico.

Allí tuvimos que ocuparnos del cultivo de las variedades francesas, sobre todo, del vino tinto. Los checoslovacos, además de cuidar el cultivo existente, decidimos crear también un centro de experimentación. Por ejemplo, nos parecía poco natural la manera de cultivar la vid trepadora que estando en contacto con el suelo llevaba menos frutos. Por eso creamos allí un pequeňo viňedo en el que plantamos las vides nuestras que crecen hacia arriba, agarrandose a hilos. Por supuesto, tuvimos que encontrar una solución que no fuera muy costosa.

Usted pero, ya en aquel entonces era experta en la selección artificial de la uva, verdad?

También realizamos allí la selección artificial de las variedades francesas, ya existentes allí, y buscamos los biotopos optimales con el objetivo de planificar las perspectivas para el cultivo del vino en esa tierra. En aquella época la situación cambió con la llegada del régimen árabe y nosotros desgraciadamente antes de salir fuimos testigos de la devastación masiva de las viňas y de nuestro trabajo. Debo destacar que en la mayoría se trató de las variedades de uva de vino. Nunca más tuve que ver una imagen tan triste como fue la de los camiones, uno detrás de otro, que llevaban los troncos de la vid.

Usted también es única, o por lo menos la primera, que aplicó el llamado método hetero-inzucht en el cultivo de la uva.

Conocí un método que se usaba en la selección artificial de la variedades del maíz. Pero nadie lo había usado en el cultivo de uva. Y debo decir que se trató de un método sencillo y de fácil aplicación en el campo. Consistía en cruzar dos segundas generaciones filiales de dos diversas variedades obtenidas a través de la autopolinización. Las semillas que adquirimos de esta manera se llaman semillas heterocigotas. La producción de las vides crecidas de estas semillas fue fenomenal, y eso tanto desde el punto de vista cuantitativo como desde el aspecto cualitativo. Ocurrio lo mismo que anteriormente ocurría en el maíz. Creo que nadie quiso probar este experimento con la uva por el larguisimo período de la espera. Porque mientras que el maíz es una planta anual, en la vid, que es una planta perenne y que normalmente se reproduce por un método llamado propagación, hay que esperar entre 6 y 10 aňos entre la siembra y la obtención de las primeras semillas de esta generación. Entonces, llegar a la tercera generación utilizando este método fue tecnicamente sencillo de aplicar, pero difícil desde el punto de vista temporal. Debo destacar que en la selección artificial de las variedades de la uva no se puede emplear la propagación, sino exclusivamente la reproducción a través de la semilla.

Entonces, la larga espera ha traído la justa recompensa.

Debo decir que mi experimento dió frutos fantasticos. Yo sembré las primeras semillas y crucé las primeras generaciones antes de irme a Argelia. En ese caso, más que un serio experimento fue pura curiosidad de mi parte. Se trató del Veltliner rojo-blanco y el Traminer. Cuando regresé de Argelia, mis primeros pasos estuvieron dirigidos hacia el viňedo y allí me encontré con una gran sorpresa. De verdad, no pude creerlo, los troncos de las vides estaban supercargados de la uva, en comparación con la generación anterior que daba poquisimos frutos. Según tengo entendido, nunca antes alguien había experimentado este método en la selección artificial de la uva de vino. Más tarde leí que un viticultor bulgaro había empleado este método en las variedades de la uva de mesa. Creo que de manera masiva no se usa en ninguna parte del mundo, puesto que requiere la paciencia de 30 aňos.

Usted nos había ya presentado algunas de sus variedades de la vid... Como se llaman las que creó a través de este método?

A dos variedades de uva de vino que salieron de este método les di nombres que recordasen este método- la Hetera y la Inzuchta. La primera ya ha sido registrada mientras que la segunda se encuentra en proceso. Pero ambas son excelentes, tienen una producción extraordinaria de 20 toneladas por hectárea y con una elevada cuota de azúcar. En cerca de 15 toneladas obtenidos de una hectárea el nivel de azúcar supera los 30°, tomando en consideración las actuales condiciones climáticas. Aquí debo decir que el fenómeno del recalentamiento global ha ayudado a la viticultura eslovaca, puesto que en el pasado nuestro país se situaba en el límite norteňo del cultivo de la uva. Hoy, por lo menos durante los últimos 15 aňos, tenemos una producción muy buena tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo.

Dorota Pospíšilová II
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Ladislava Hudzovičová

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