Milan Dobeš – monumento de agradecimiento a la tierra argentina

Cultura

Milan Dobeš – monumento de agradecimiento a la tierra argentina

17. 01. 2017 12:31

Durante los últimos años me he dedicado mucho a los descendientes de emigrantes eslovacos a América Latina. Uno de los últimos con el que grabé la entrevista fue Raúl Černák. Este señor me escribió que en su ciudad, en Sierras Bayas, localidad del partido de Olavarría, provincia de Buenos Aires, en Argentina, se halla un monumento de agradecimiento a la tierra argentina levantado en 1970 por parte de la comunidad checoslovaca. Decidí ponerme a buscar en internet al autor de la obra. Lo encontré, pero descubrí que su nombre aparecía escrito de manera errónea. En lugar de Milan Doves se trataba de Milan Dobeš, renombrado artista checo-eslovaco. Continué investigando y descubrí que el señor aún vive y además vive en Bratislava. Lo visité y ahora les brindo algunos segmentos de nuestra larga charla.

Mi primer viaje a América Latina, precisamente a Montevideo, la capital de Uruguay, lo realicé en 1969, y me acuerdo que hice varios transbordos y llevaba de dinero de bolsillo de 3 dólares. En el avión había dos comerciantes que conocían el régimen que había en Checoslovaquia y sabían que yo no tenía dinero suficiente para afrontar el viaje. Me tomaron el pelo y me explicaron que el aeropuerto no estaba en el centro de la ciudad y que si no me esperaba alguien, tendría que ir a pie hasta el hotel. Además, cuando el avión aterrizó en Montevideo, en el aeropuerto me esperaban con alfombra roja! Al comienzo me quedé muy sorprendido pero enseguida entendí que en el mismo avión viajaba un personaje famoso, un político o algo así...

¿Quién le invitó a Montevideo? ¿Por qué Usted viajó allí?

A la bienal escultórica de Montevideo viajé gracias a mi participación anterior en la exposición Documenta 4 que se celebró en la ciudad alemana de Kassel en 1968. En Montevideo tuvimos la oportunidad de exponer nuestras obras en un parque de la ciudad, al aire libre. Luego siguieron otros viajes a Sudamérica, a Sao Paulo y a Buenos Aires. Allí me dieron la oportunidad de realizar más estatuas, posibilitándome el acceso a una empresa metalúrgica. Obviamente, todo lo que realicé en América Latina, lo dejé allí o lo doné a las galerías locales, porque no era posible traer objetos tan grandes y tan pesados a casa, en el avión.

¿Nos podría explicar su colaboración con la comunidad de emigrantes y descendientes de checoslovacos en Sierras Bayas, en Argentina?

En 1970, mientras estuve en Argentina, me pidieron crear un monumento de agradecimiento a la tierra y al gobierno argentinos por haber acogido a los inmigrantes checoslovacos, a varias olas de inmigrantes. Recuerdo que la colaboración fue fenomenal, dado que los latinos son gente simpática, abierta y alegre, eran muy diferentes de los checoslovacos. Se parecían a los italianos, solo que en Italia siempre tenía que tener cuidado con los ladrones... Para mí lo primero que caracterizaba a los latinos era la amistad.

¿Sabe Usted lo que pasó con su monumento? ¿Tiene alguna información? ¿Qué representa esta obra?

La estatua que hasta hoy día está expuesta en una amplia plaza de la ciudad de Olavarría, provincia de Buenos Aires, muestra la interconexión entre la naturaleza, el hombre y el universo, por eso se llama "Al Universo". Las alas centrales del monumento, que son de espejos, giran con el viento creando así varios reflejos interesantes y así la estatúa comunica con su alrededor.

En algunos periódicos locales fue publicada la noticia sobre la inauguración del monumento...Citaban que el monumento fue creado por Milan Dobeš, producido por una empresa metalúrgica argentina, primeramente fue expuesto en un parque central de Buenos Aires y luego fue definitivamente ubicado en la localidad de Olavarría, provincia de Buenos Aires. La idea de la estatúa nació como un modo de agradecimiento a la República Argentina por parte de los inmigrantes checoslovacos.

Cuando regresé a Checoslovaquia me invitaron al Comité Central del Partido Comunista y tuve que explicarles porque acepté la oferta de la comunidad de checoslovacos en Argentina y que razones tenía para ponerme en contacto con ellos. Afortunadamente recibí también una satisfacción, me contactaron los checoslovacos argentinos para darme las gracias y me enviaron una foto del monumento en Olavarría.

En 1969 Milan Dobeš proyectó otro monumento muy interesante de 6 metros de altura que fue ubicado en medio de la autopista en Uruguay, cerca de la ciudad de Montevideo. También en este caso se trata de un juego perfecto entre el viento y los reflejos de los espejos. La estatua permanece en ese lugar hasta hoy. Dobeš también presentó sus obras en Cuba.

En Cuba instalé una exposición y me acuerdo que mucha gente fue a verla. En los cubanos suscitaron un gran interés mis juegos cinéticos entre varias luces.

Hay que recordar que el género artístico al cual Usted se ha dedicado y continúa dedicándose se llama "Constructivismo dinámico". ¿Por qué optó por este género tan específico y raro?

Creo que el hombre continúa buscándose a sí mismo. A veces debe someterse a numerosas pruebas antes de encontrar lo que más le gusta. Y luego, su estilo artístico poco a poco aparece por sí solo, de manera natural, sin planificarlo. Mi estilo ha estado influenciado, sobre todo, por la arquitectura moderna y por haber colaborado con muchos arquitectos en la creación de obras monumentales. Debo destacar que tuve la suerte de colaborar con arquitectos excelentes.

¿Qué es lo que Usted considera como su mayor éxito profesional?

Por ejemplo, cuando fue elegido entre los 62 mejores artistas plásticos del mundo. La selección data el año 1969 y el comité ARS 69 se reunió en Helsinki, en Finlandia. El documento que lo confirma lo tengo expuesto aquí, en mi taller. Lo tengo en la pared como los cazadores suelen exponer los trofeos de caza. De los eventos más recientes, puedo decir que participé en 2013 en la exposición Dinamo, en Paris, que documentó los 100 años del arte óptico, luminoso y cinético. El diario checo Lidové noviny luego escribió que dos artistas checos habían participado en ese evento, František Kupka, que ya en aquel entonces vivía en Francia y tenía la ciudadanía francesa y yo - Milan Dobeš que vivía en Eslovaquia y tenía la ciudadanía eslovaca. Quizás tenían que haber escrito que dos ex checoslovacos.

En 1968 Milan Dobeš pasó un año también en los EEUU, acompañando a la Orquesta Sinfónica Checoslovaca y proyectando los escenarios para sus conciertos. Durante ese período tuvo allí 12 exposiciones. Tras haber regresado de los EEUU Dobeš fue galardonado con el premio de Cyprián Majerník, uno de los premios más destacados en el ámbito de artes plásticas en Checoslovaquia. Dos años más tarde, por razones políticas, le echaron de la Asociación Nacional de Artistas.

En los años en que estuve prohibido no podía responder a las invitaciones para participar en exposiciones internacionales, no podía escribirles a los organizadores y explicarles porque tenía que rechazar su invitación. Obviamente, para no tener aún más problemas, tuve que quedarme callado.

Milan Dobeš tiene una gran cantidad de obras esparcidas por todo el mundo. Puesto que se trata de monumentos de gran peso y tamaño tuvo que dejarlos en los lugares donde los exponía. Aquí en Europa muchos de sus trabajos están en Alemania y en el mundo transoceánico, en EEUU. ¿En Uruguay conoció también a Gyula Košice, verdad?

Sí, cuando me fue presentado como un artista argentino me quedé sorprendido... Le dije: En mi país tenemos una ciudad que se llama así! Y enseguida él me explicó que había nacido en Košice, y que por ello eligió ese nombre artístico. Fue un personaje muy destacado, ha sido galardonado con varias condecoraciones importantes, incluida la orden francesa. Sus obras cinéticas empleaban mucho los efectos del agua. Cuando regresé a casa le mandé un libro sobre Košice.

Milan Dobeš
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Ladislava Hudzovičová

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