Se cumplen los cien años de la cruel batalla del Piave

Historia

Se cumplen los cien años de la cruel batalla del Piave

22. 06. 2018 14:38

Junio del año 1918, la Primera Guerra Mundial, durante la cual Eslovaquia todavía forma parte del Imperio Austro Húngaro, el frente del sur. El lugar - el río Piave, ubicado en el territorio italiano. El ejército austrohúngaro emprende su último y masivo intento de ofensiva. Habla el historiador Roman Holec:

"Más bien se trataba de un espasmo, su intento falló, igual como los alemanes fracasaron al mismo tiempo en el frente occidental. Además, los ejércitos en la opuesta orilla del río Piave, fueron fortalecidos por las tropas de la Triple Entente. A la vez las legiones checoslovacas, que se habían adherido a la lucha contra El Imperio Alemán y Austria-Hungría, entraron en esa confrontación bélica."

Los eslovacos se encontraban en ambas orillas del río, unos como soldados del ejército austrohúngaro, otros como miembros de las legiones checoslovacas. ¿Fue también una de las razones de por qué la batalla del río Piave ha quedado tan fuertemente grabada en la memoria de los eslovacos? Aun los etnólogos que distinguen las narraciones tradicionales según el contenido, como humorosas, laborales, amorosas, etc. distinguen una categoría particular - las narraciones sobre el río Piave.

"En las orillas de Piave se luchó a partir del otoño de 1917, cuando en la Batalla de Caporetto, alemanes y austríacos derrotaron a los italianos, que sucesivamente se retiraron hacia el río Piave. Y los encuentros bélicos se prolongaron durante un año, casi hasta el final de la guerra. Todavía en diciembre del año 1917 los comandantes del ejército austrohúngaro creyeron que sobrepasarían Piave y ocuparían Venecia. En primavera siguieron intentándolo un par de veces, sin embargo el río estaba desbordado y no resultaba posible. Las batallas del Piave fueron particularmente crueles y las pérdidas extremas. Y exactamente durante los combates más fuertes en junio de 1918 las tropas austrohúngaras fueron reforzadas por un gran número de checos y eslovacos. El frente italiano era especial por el hecho de que los soldados no desertaban, ni se daban por vencidos. Se luchaba sin compromisos a ambos lados del río, a la vez que los comandantes empleaban varias veces tácticas sin sentido y que causaron enormes bajas. También por ello los recuerdos de los ataques en Piave siguen siendo mantenidos entre los eslovacos mucho más que los del frente occidental", continúa hablando Roman Holec.

El general italiano Díaz se enteró de la hora exacta del ataque austríaco: las 3:00 de la mañana del 15 de junio. Por ello, a las 2:30h, la artillería italiana abrió fuego sobre todo el frente abarrotado de trincheras enemigas, infligiendo una gran cantidad de bajas. En los siguientes días, Boroević, comandante de la división austrohúngara, renovó el ataque pero la barrera de artillería destruyó la mayor parte de los puentes del río, y las formaciones austríacas que lo habían cruzado no podían recibir refuerzos ni suministros. Para empeorar las cosas, el Piave se desbordó, aislando a un gran número de unidades en la orilla oeste del río, lo que los hacía un objetivo fácil para el fuego italiano. Unos 20.000 soldados del Imperio Austrohúngaro se ahogaron mientras intentaban alcanzar la orilla. El 19 de junio Díaz contraatacó y alcanzó a las tropas de Boroević en un flanco, causando abundantes bajas. Mientras tanto, Conrad, el segundo comandante de la división austro húngara, atacó las líneas italianas en la meseta de Asiago con el objetivo de capturar Vicenza. Sus fuerzas ganaron algo de terreno, pero no pudieron hacer frente a las unidades franco-británicas,​ lo que supuso 40.000 bajas más para el bando austrohúngaro. Ante la falta de suministros y los ataques frontales de las unidades blindadas, el emperador del Imperio Austrohúngaro el 20 de junio ordenó la retirada de sus tropas. Para el 23 de junio los Aliados habían reconquistado todo el territorio al sur del Piave y la batalla había finalizado.

"Los soldados eslovacos destacaron como unos de los más audaces y perseverantes, según los periódicos de aquel entonces, ya que los italianos eran considerados también como enemigos de la monarquía. No sentían con ellos ningún tipo de hermandad, como sí ocurría en el caso de los rusos (en el frente ruso los eslovacos demostraban mucha aversión para enfrentarse a sus enemigos). Sin embargo en verano de 1918, en el río Piave, tuvieron que enfrentarse a los miembros de las legiones checoslovacas, algo que los sorprendió y desmoralizó, a la vez que los obligó a pensar sobre lo absurda de la guerra", añade Holec.

La gran mayoría de los soldados eslovacos que luchaban en el ejército austrohúngaro habían sido reclutados involuntariamente y tan sólo desempeñaban honestamente su servicio. Cuando tras la gran pérdida de su ejército volvieron a casa, vinieron a una nueva república. El imperio austro húngaro ya no existía y en la República Checoslovaca naturalmente no recibieron ningún homenaje o reconocimiento, al revés. Continúa hablando el historiador Dušan Kováč:

"Hasta en el período del Protectorado de Bohemia y Moravia el general Eliáš, que había tenido experiencia militar, tanto como soldado del ejército austro húngaro como de las legiones checoslovacas, rehabilitó a los soldados eslovacos que habían luchado por el imperio. A la vez les concedió cierta indemnización económica. Otra paradoja y crueldad de la historia centroeuropea es que aquellos soldados que pidieron la indemnización (lo que pudieron hacer en el año 1941), pocos años después, finalizada la segunda contienda mundial, de nuevo se encontraron perseguidos y castigados. El general Eliáš fue ejecutado."

A pesar de lo dicho, en las narraciones orales de nuestros abuelos, todos los que habían tomado parte en los horrorosos actos bélicos en el río Piave fueron considerados como héroes. Otra paradoja. Y una más. A menudo estas narraciones fueron satíricas. Yo misma recuerdo muy bien cómo nos reíamos cuando mi bisabuelo contaba sobre su servicio en el frente italiano. ¿O se trata de una comprensible defensa humana ante tanta carnicería vanidosa?

Ján Šagát de la población de Podkylava recuerda: "Ya la marcha a Piave fue insoportable. Llevábamos sobre la espalda 46 kilos y no pudimos descansar hasta después de recorrer 90 kilómetros. Viví tambiénun ataque químico. Un croata y yo saltamos de la trinchera. El resto, 35 hombres, estuvieron agonizando durante toda la noche."

El veterano Ján Remiáš: "No sufríamos sólo de mal abastecimiento y del acoso de los austríacos, sino también por los piojos. Los había de siete tipos, a cuál peor. Y que vi...! Los soldados excavaron 24 hoyos, en cada uno de ellos cabían 1200 cadáveres, vertiendo sobre ellos cal. Sin embargo,…. no todos estaban muertos. Se oían gritos,...era terrible."

Éstos y muchos otros son los recuerdos de la batalla del río Piave, de la que han transcurrido exactamente cien años. ¡Ojalá sirvan de advertencia para la raza humana y como tal no se olviden nunca!

La batalla del Piave
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Mária Mangová

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