Rudolf Sloboda festejaría su 80 cumpleaños

Personalidades

Rudolf Sloboda festejaría su 80 cumpleaños

10. 05. 2018 11:09

Muchos críticos literarios lo consideran el mejor escritor eslovaco. Rudolf Sloboda. Su apellido, traducido, significa libertad. Se dice nomen omen y en su caso así lo fue. Amaba tanto la libertad del ser humano, el vuelo libre, que no podía soportar la bajeza de la vida en este mundo. En el año 1995 se suicidó. Este año festejaría su 80 cumpleaños.

Como dicen sus amigos, Rudolf Sloboda tuvo el don de ver cualquier cosa desde un punto de vista absolutamente inesperado. Se orientaba en casi todo y a menudo sorprendía a sus amigos con ponerles su mundo patas arriba al debatir con él. Sus novelas y obras teatrales son civiles, cuentan sobre las personas de huesos y carne, a menudo recordándonos mucho a propio Rudo Sloboda, hombre humilde, que vivía en una casita de tres metros cuadrados en la población de Devínska Nová Ves, cercana de Bratislava, con su mujer esquizofrénica.

Su amigo, escritor y guionista Dušan Dušek:

"La libertad no era solamente su nombre. Él llevaba la vida solitaria y tal vez ello le permitiera lograr más fácilmente la libertad interna, lo que sucesivamente se reflejaba en sus libros. No sé exactamente a que se debía. Lo cierto es que Rudo Sloboda era uno de los escritores eslovacos más libres, y que nunca temía llamar las cosas por sus verdaderos nombres. Además su alma libre se unía con su buen corazón. No fue ningún héroe positivo como de los cuentos de hadas, pero sí, sin lugar a dudas con los demás siempre era abierto y amistoso. Le encantaba obsequiar a los demás. No era posible decirle, "ay, esto me gusta", sin que Rudo inmediatamente te lo regalase. Lo material no le importaba, sino las relaciones con los demás."

El espacio de este programa no nos permite presentarles su obra y personalidad en complejidad, pero me gustaría recordar a Rudolf Sloboda mediante sus propias palabras, en una grabación del archivo de la Radio Eslovaca:

"Aunque a primera vista el escritor no se distingue de los demás, en algo sí que es diferente. Su parte introvertida es más fuerte y mantiene la fe en las palabras y las ideas. Tal vez esta fe naciera en su infancia cuando solucionó algún problema a nivel de ideas, no mediante su propia experiencia. ¿Y cuál es la tarea del arte? Luchar por un ser humano mejor. Hay aspectos nobles en nosotros mismos que tenemos que conservar y otros que resulta necesario criticar, hasta castigar. Lo que antes se consideraba una norma estética, hoy debería ser la norma ética.

Cuando era niño, (ay qué bueno saber que también éramos niños), mis padres me amaban mucho. Mi mamá cada día me escuchaba durante más de una hora, soportando mis invenciones. Me gustaba hablar sobre los sueños. Apenas conocía las primeras palabras y ya soñaba mucho. Sigo teniendo los mismos sueños - el paisaje de colores amarillo y rojo, en el que dan vueltas las personas de buen corazón al lado de sus amigos animales. Quizás no haya otro que odie tanto conflictos, batallas, disputas y victorias como yo. Tal vez por ello mis novelas son una imagen de la lucha quijotesca por un mejor mundo."

En el año 2001 fue editada la primera traducción de una de las obras de Sloboda al castellano. Se trata de su novela Úrsula, en castellano el libro se titula Nadie es un ángel y sin embargo Ursula. Cuando el Comité del Fondo Literario Eslovaco devolvió el 7 de mayo de 1985 a Rudolf Sloboda la primera versión de Úrsula calificándola de «no apta para ser publicada», la novela tenía casi 500 páginas. Era el resultado de más de año y medio de trabajo creativo intenso y de alguno más de preparación y formulación del proyecto. Mediante una especie de obligada autocensura a la que hace referencia el autor en sus diarios, Sloboda suprimió, además de extensas reflexiones teóricas, amplios pasajes dedicados a la realidad social y laboral de sus personajes y publicó una novela corta de poco más de 120 páginas. Y ¿cómo introduce este libro la editorial española?

A la par que va trazando el destino de la protagonista, Úrsula, el escritor despliega ante el lector, con una maestría y agilidad narrativa extraordinarias, inquietantes cuestiones vitales que siempre le han angustiado, como la predestinación o la preocupación por pasiones destructivas como los celos o el afán de venganza, que mueven al ser humano en su actuar frente a los demás, le hacen perder el control de sí mismo y no conducen a la armonía buscada, sino que con frecuencia abocan en tragedias. Las relaciones humanas en diferentes niveles generacionales y sociales y la convivencia en una comunidad pequeña son objeto de una atenta observación cotidiana por parte de Sloboda, que nos habla de ello de una forma nada ajena a la manera en que podríamos percibirlo muchos de nosotros en nuestro día a día.

Rudolf Sloboda
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Mária Mangová Foto: TASR

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