Daniela Piscová sobre las tradiciones de San Esteban

Sociedad

Daniela Piscová sobre las tradiciones de San Esteban

04. 01. 2018 15:50

Los Santos venerados por los cristianos católicos son muchos y a menudo algunos llevan el mismo nombre. En el calendario católico eslovaco, por ejemplo, tenemos a más Juan, a más Marías o a más Esteban, cuyo nombre estamos celebrando precisamente el día de hoy. Entonces, cuando alguien quiere felicitar a su amigo o colega Esteban con ocasión de su onomástico, es mejor que se informe antes de hacerlo, para evitar un equívoco. Para conocer las tradiciones relacionadas con la fiesta de hoy, la de San Esteban mártir, la redactora Viera Horáková entrevistó a la folclorista y "cuentacuentos" del pueblo de Krakovany, a la señora, Daniela Piscová.

Les deseo muy buenas tardes…Este día lo festejan obviamente todos los Štefan o Esteban. Sin embargo, en nuestra región tenemos una particularidad. Puesto que existen dos santos de este nombre, San Esteban mártir cuya fiesta se celebra el día 26 de diciembre y San Esteban Rey de Hungría que se celebra el 20 de agosto, con el tiempo se ha arraigado la tradición de que en agosto celebran los Esteban, solteros, y en diciembre los casados. Así pues, cada Esteban al casarse, además de cambiar su estatus social, cambia también la fecha de la celebración de su onomástico. En el pasado hubo también una tradición de "polazovať" que significaba que los muchachos pasaban por las casas de las muchachas y les tomaban el pelo desplazando sus cosas en los patios o huertos, es decir, herramientas, utensilios o incluso el retrete que normalmente solía estar fuera de la casa, o les desmontaban el carro o les rompían las gavillas de paja, etc. Otra tradición era que los ahijados visitaban a sus madrinas y les traían la paja que se ponía en el nido de las gallinas para que éstas pusieran muchos huevos. Sin embargo, la tradición más predilecta y más esperada era la fiesta de baile de San Esteban, porque durante el Adviento la gente iba mucho a la iglesia, vivía prácticamente de "ora et labora", preparaba todo para las Navidades y se entretenía muy poco.

Entonces ésta era la primera oportunidad de entretenimiento después de un largo período. Y podemos decir que esta fiesta de baile continúa gozando de una gran popularidad hoy en día y ello no sólo en el pueblo de Krakovany.

Los que no podían o no querían participar en los Bailes de San Esteban, es decir, ancianos, enfermos o niños, solían visitarse en sus casas. Dado que en Nochebuena y también al día siguiente no se solía recibir a huéspedes, sólo se reunía la familia más cercana, el día de San Esteban también era la primera oportunidad de compartir la atmosfera navideña con otros familiares, huéspedes o amigos. En este caso la gente se entretenía simplemente charlando y compartiendo sus experiencias.

Usted es conocida en su región por el nombre de Ozefa Omačkech. ¿Nos podría revelar algo sobre este pasatiempo que incluso podría caracterizarse como una pasión?

Sí actúo bajo este nombre como una "cuentacuentos" del pueblo. Como Ozefa Omačkech que se queja de su esposo Imerko. Quiero destacar que narrar cuentos en el pasado representaba una actividad cultural de base. De esta manera la gente se transmitía la información, los cuentos, las fábulas. Era una forma de cultura muy difundida, aunque, injustamente, fue menos valorada que el canto y el baile. La narración de cuentos acompañaba casi todas las costumbres folclóricas y acontecimientos sociales. Para mi es una actividad fenomenal. En el pasado muchas veces se esperaba con ansiedad la llegada de un latonero ambulante o el regreso de un paisano que viajaba por el extranjero, porque todo el mundo quería saber lo que había visto o vivido durante el viaje. De esta forma sencilla de entregar la información surgió la forma alegre o divertida de los "cuentacuentos" que, con el tiempo, empezaban a actuar en las noches de baile o bodas. En la actualidad los "cuentacuentos" incluso tienen sus festivales. Por ejemplo, uno de ellos nació en el pueblito de Lodno, situado en la región de Kysuce. Allí se puede escuchar todo tipo de cuentos - alegres, serios, tristes, verdaderos o inventados.

Nosotros sabemos que Usted ha ganado en este festival ya varios premios, compitiendo a nivel nacional, ¿verdad?

En el festival de "cuentacuentos" de Lodno suelen participar competidores procedentes de todas partes del país. Así pues, los espectadores pueden escuchar una linda y rica reseña de numerosos dialectos eslovacos. Y todos nos entendemos sin problemas. El único dialecto que se entiende con mucha dificultad es el de los Gorali.

Durante la transmisión en la Radio Nacional Eslovaca una señora, una oyente, se emocionó tanto que decidió telefonear a la radio y, a manera de obsequio, le cantó a la señora Daniela una canción sobre el Santo Esteban.

Estupenda la canción. Volvemos a la señora Daniela. La mayoría de sus cuentos se refiere a su esposo Imrich o Imerko. ¿Nos podría revelar algo de él?

Usted también quiere que le hable de mi esposo. Todo el mundo quiere saber de mi esposo… afortunadamente, a mí me gusta mucho hablar de él. Creo que a la mayoría de las mujeres les gusta hablar de su pareja. Nos quejamos y nos lamentamos, de la misma manera que ellos lo hacen con nosotras. Una vez una mujer me dijo: "Oye, ¿porque te casaste, si ahora no haces nada más que quejarte de tu esposo Imerko?" Y yo le contesté: "¿Con quién podría reñir si no es con el mío? ¿Si tengo en casa a mi hombre, no voy a reñir con uno ajeno, no?" Mi madre me decía: "El hombre es como una alfombra, como la pones al comienzo, así podrás caminar sobre ella los próximos 30 años." Estoy de acuerdo, pero debo añadir que después de 30 años a menudo el hombre a su mujer le huele mal, si bien solo viéndolo en la fotografía.

¿Cuánto coinciden estos cuentos con la realidad? Es decir, ¿Usted cuenta algo real, alguna realidad sobre su esposo?

Sí, muchas veces las mujeres me dicen: "¿Pero qué barbaridad es tu esposo? ¿Cuantas cosas te combina?" Y yo les contesto: "Yo no soy Ozefa, sino Daniela. Y mi esposo no es el Imerko de mis cuentos, sino Marián, mi principal consultor, chofer y crítico. Le debo mucho, sin su fuerte apoyo no me habría podido dedicar a esta actividad.

Suponía que su esposo no tuviera nada que ver con Imerko… ¿Y qué es lo que evalúa el jurado del festival de Lodno?

El jurado evalúa la interpretación, la pureza del dialecto, la trama, el tema del cuento, y finalmente, toda la actuación. Para cautivar la atención, obviamente, el narrador a menudo tiene que exagerar un poco, añadir o modificar algo para embellecer el clímax del cuento. Entre los miembros del jurado hay siempre un renombrado escritor, un lingüista y otros expertos en literatura.

¿Cómo y cuándo nació su pasión de "cuentacuentos"?

Yo crecí en un ambiente rural y desde mi infancia me gustaba escuchar cuentos, sobre todo de la gente mayor. Mi narradora predilecta era mi abuela. Más tarde, cuando era jovencita, a menudo contaba los cuentos de ella a mis amigos y ellos decían que me escuchaban con mucho gusto… que les gustaban mis cuentos. Una vez, cuando participé en un espectáculo de baile folclórico los bailadores necesitaban una pequeña pausa para cambiarse. Allí alguien propuso que yo, mientras tanto, podía contar alguno de mis cuentos. Así empezó mi carrera de "cuentacuentos".

Usted se presenta, además de cuentacuentos, como una folclorista. ¿El folclor es otra de sus pasiones, verdad?

Creo que si una persona desconoce la cultura de sus antepasados, es como si no tuviera raíces. En la actualidad afortunadamente mucha gente está descubriendo que nuestra historia y nuestras tradiciones son algo de todo nuestro y hay que estimarlas, conservarlas y transmitírselas a las generaciones venideras.

San Esteban_Daniela Piscova
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Ladislava Hudzovičová, Foto: ekysuce

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