Muchachas romanís de una asociación cívica cosen máscaras

Muchachas romanís de una asociación cívica cosen máscaras

La situación sanitaria, tanto en Eslovaquia, como en el resto del mundo, o al menos en la mayoría de sus continentes, es grave. La pandemia que ha provocado el COVID-19 es, seguramente, la más importante que ha sufrido la humanidad desde las guerras mundiales del pasado siglo y por ello todo esfuerzo de coordinación y ayuda es poco. De esta manera, en la población de Dobšina, un grupo de muchachas de etnia romaní, integradas en la Asociación Cívica Detstvo Deťom (Infancia para los niños) ha puesto manos a la obra para coser máscaras con las que puedan protegerse las personas mayores de la población y, por supuesto, los miembros de la comunidad romaní.

Así pues, desde la casa que hace de sede de la Asociación Cívica Detstvo Deťom (Infancia para los niños), su directora, Eleonóra Liptáková, nos explicaba, en primer lugar, cual es la razón para haber empezado a coser máscaras y cuál es el destino primero y principal de lo que cosen las chicas aquí empleadas...

La situación actual es la que es, por lo que todas las actividades que realizábamos en la sede de nuestra asociación han tenido que ser anuladas, así que hemos empezado con nuevas actividades, como por ejemplo el cosido de máscaras de tela, en principio para cubrir las necesidades de la comunidad romaní. Las chicas que trabajan con nosotros se llevan lo que cosen a los asentamientos romanís. En primer lugar, se las daban a la familia, para cubrir las propias necesidades, pero ahora ya hemos empezado a coser para nuestra población, Dobšina, y concretamente para las personas mayores de 65 años de la misma...

¿Cuántas máscaras han cosido ya?

Hasta el momento hemos cosido, aproximadamente, unas 250. Posiblemente esto no sea todavía demasiado, pero estamos aprendiendo a coser. Nosotras no somos modistas de profesión, pero ya empezamos a ir bastante rápidas…

¿Cuáles fueron los principales problemas que se han encontrado, para llevar a cabo su actividad?

Los principales problemas han sido la falta de materiales, ya que teníamos que buscarlos. Al principio teníamos tela y ropa de sobra, ya que teníamos ropa de cama y sábanas que podíamos utilizar. Pero en cambio la goma se nos acabó muy pronto. Intentamos pensar en diferentes alternativas, hicimos un llamamiento a través de las redes sociales y encontramos a personas de buen corazón que nos trajeron material para que pudiéramos continuar. Algunas de las muchachas saben coser porque no hace demasiado habían finalizado la escuela profesional, en la que les habían enseñado a coser. El resto no sabíamos, pero ya hemos aprendido y ahora se nos da mucho mejor. Ya cosemos mucho mejor y más rápido.

¿Hasta cuándo piensa seguir cosiendo máscaras para la población romaní y para las personas mayores?

Pues hasta que sea necesario. Si esta situación continúa durante mucho tiempo seguramente será necesario coser y fabricar continuamente nuevas máscaras. Así que mientras sea necesario, haya material, y nosotras tengamos fuerzas para seguir cosiendo… lo seguiremos haciendo.

Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR