En Eslovaquia, una quinta parte de los alimentos comprados acaban desechados

En Eslovaquia, una quinta parte de los alimentos comprados acaban desechados

Según un estudio realizado a escala mundial, prácticamente un tercio de los alimentos acaba en el cubo de la basura. Se trata de unas pérdidas que podrían valorarse en miles de millones de euros, sin contar todo ello con las pérdidas sociales o medioambientales que incluyen. En Eslovaquia la situación del tema no es, ni de lejos, demasiado  mejor. Se cree que en nuestro país acaban como desechos hasta una quinta parte de nuestras compras de alimentos.

A todo ello la pregunta resulta: ¿cómo evitar el desperdicio de alimentos? Petra Ďurišová, del Centro de educación ética y medioambiental “Živica” dice que como siempre hay que seguir los consejos de nuestros mayores que siempre decían: no hay que ir a comprar cuando se tiene hambre. A pesar de que es cierto que los envases más grandes resultan a menudo más favorables en la relación cantidad precio, hay que pensar si realmente nos da tiempo consumirlos y si no sucederá que la mitad de lo que contiene el envase o paquete no acabará en el cubo de la basura. El problema, continuaba Ďurišová no es comprar o no comprar, sino hacerlo preferentemente en pequeňas cantidades y siempre sirviéndonos de una pequeňa lista previamente realizada. Otro de los consejos dignos a tener en cuenta es realizar de forma regular un control de la fecha de expiración de los alimentos. No únicamente en el refrigerador o el congelador, sino incluso en la despensa, de manera que tengamos siempre más a mano y a punto de ser utilizados  aquellos alimentos que tienen una fecha perecedera más corta. Otro de los consejos sería cocinar de manera inteligente, es decir, no hacerlo en función de lo que nos apetezca, sino de lo que tenemos ya en casa, acabando de comprar únicamente aquello que nos pudiese faltar. Otro de los sistemas para evitar tirar alimentos es almacenar y congelar las porciones sobrantes de lo que acabamos de cocinar, indicando el nombre de lo congelado y la fecha en que lo hacemos. Sin olvidar, por supuesto, que cada alimento tiene su especificidad en el momento de conservarlo y prepararlo. Con todo no es solamente en casa donde se puede evitar el desecho de alimentos. Según Ďurišová la sociedad debería empezar a presionar para que en Eslovaquia se adoptase una legislación que permitiese la aparición de tiendas que vendiesen a personas necesitadas, por un módico precio, alimentos cercanos a su fecha de caducidad. En el extranjero, aseguraba Ďurišová, es algo común, y resulta ecológico, económico e incluso tiene un carácter altamente social. Si tenemos algo que nuestro jardín produce, o que hemos comprado de más, no hay que tener miedo, por ejemplo, de dárselo a nuestro vecino, amigo o llevarlo a la escuela o a la oficina para compartirlo con los demás.

 

Hilari Ruiz de Gauna i Torres

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