Después de huir de Auschwitz-Birkenau, los dos presos eslovacos tardaron diez días en recorrer el territorio polaco hasta llegar a la frontera con Eslovaquia y dirigirse a la ciudad de Žilina donde fueron acogidos por la comunidad judía. Llevaban papeles falsos, según los cuales Walter Rosenberg cambió su nombre por el de Rudolf Vrba, que también utilizó después de la guerra. A pocos días de instalarse en Žilina escribieron un testimonio titulado "Protocolos de Auschwitz-Birkenau" que hoy en día se conoce como "Testimonio de Vrba y Wetzler". El documento fue difundido entre altos representantes políticos de aquella época y diferentes medios de comunicación a escala internacional. Gracias a ello, un grupo de 120 mil judíos reunidos en Hungría, donde fueron recogidos varios judíos de origen eslovaco, se libraron de su transportación al campo de concentración, hecho, que según algunos historiadores, significa un gran éxito en la historia moderna que, al mismo tiempo, confirma la importancia del propio documento. Los opositores ponen en duda la autenticidad del testimonio porque, según ellos, cuenta con una serie de datos contradictorios, sobre todo, del número de víctimas mortales, que sigue siendo investigado por los historiadores.
Por otro lado, desde hace tres años se organiza un evento conmemorativo que sigue el recorrido de Vrba y Wetzler desde el campo de concentración hasta la ciudad de Žilina, una iniciativa de un grupo de activistas eslovacos, checos y polacos dirigidos por Fedor Gál con el objetivo de cultivar el espíritu de convivencia comunitaria de diferentes personas con el mismo interés en el futuro. El próximo recorrido se celebrará del 8 al 13 de agosto de 2016.