El jefe de Estado, Andrej Kiska, firmó el viernes pasado el Acuerdo de París contra el cambio climático en una ceremonia organizada en el marco de Naciones Unidas en Nueva York. El pacto quedará ahora pendiente de la ratificación en los diferentes países por separado y entrará en vigor una vez que 55 países, que sumen en total el 55 por ciento de las emisiones globales, se comprometan. El mandatario eslovaco formaba parte del grupo de líderes mundiales, representantes de más de 171 países, que suscribieron el documento adoptado el 12 de diciembre en la capital francesa motivados por la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de mantener el incremento de las temperaturas por debajo de los dos grados centígrados.
Con relación a esto, Kiska en presencia del secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Pan Ki-moon, aseguró que "el mundo ha conseguido nueva esperanza. Firmando este documento confirmamos nuestra disposición de actuar juntos. El siguiente paso sería la rápida ratificación del acuerdo. No podemos perder más tiempo porque todavía hay mucho trabajo por delante." Su implementación, según el presidente, no va a ser fácil porque las condiciones y las capacidades de los países varían. "Los países más vulnerables deberían recibir una ayuda," manifestó. Kiska precisó, al mismo tiempo, que entre los objetivos de la próxima presidencia de nuestro país en la UE aparece la necesidad de implementar las estrategias del Acuerdo cuanto antes. "La reducción de las emisiones de CO2 no es cuestión de elección. Sabemos que nuestra producción y el consumo deben ser más sostenibles y más eficientes energéticamente. Miremos de cerca las enormes posibilidades que nos ofrece la tecnología y la innovación, "dijo Kiska.
Asimismo, indicó que Eslovaquia, como país miembro de la UE, se ha comprometido a reducir las emisiones de gases en un 40% para el 2030. "Eslovaquia ha obtenido hasta ahora buenos resultados en sus esfuerzos por cumplir el objetivo común mientras que ha mantenido el aumento económico rápido basado en el entorno competitivo y la economía orientada a la exportación," expresó Kiska advirtiendo que podemos cumplir este objetivo solo con la colaboración entre el sector empresarial y la sociedad civil.