Varsovia acoge, entre los días 8 y el 9 de julio, una cumbre de la OTAN a la que asistirán delegaciones de los 28 Estados miembros de la Alianza, 26 de países asociados, el Banco Mundial, la ONU y la Unión Europea, entre otras delegaciones. La delegación eslovaca, cuya composición ha sido aprobada hoy en el Consejo de ministros, estará dirigida por el presidente, Andrej Kiska, y también participarán en ella el ministro de Asuntos Exteriores, Miroslav Lajčák, el jefe de la cartera de Defensa, Peter Gajdoš y el representante permanente de la República Eslovaca en la OTAN, Tomáš Valášek.
"Se trata de la cumbre más importante de la Alianza Noratlántica después del final de la Guerra fría", ha declarado Tomáš Valášek en una entrevista publicada por la agencia TASR. En la época actual llena de agresiones, Valášek, opina que hay que mandar dos mensajes claros a Ucrania, esto es, la disponibilidad de la OTAN para dialogar con Rusia y también la capacidad de la misma para proteger a cualquier miembro de la Alianza. La República Eslovaca está preparada para mandar un grupo de 150 soldados que, según sus palabras, formarán parte de la contribución de nuestro país como miembro del Grupo Visegrado a la acciones de la Alianza y participarán en maniobras rotativas a celebrar en la región báltica. En lo que se refiere al refuerzo de defensa de la OTAN por parte de las fuerzas armadas eslovacas, Valášek ha declarado que es una cuestión de tiempo y se solucionará en el futuro.
Por otro lado, las consecuencias del Brexit, las relaciones con Rusia y la lucha contra el terrorismo serán temas clave de la cumbre de la OTAN en Varsovia, comunicó el asesor adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes. Además, indicó que en el marco de la cumbre se planea organizar una reunión de la comisión OTAN-Ucrania en la cual, aparte de Barack Obama y Petro Poroshenko, participarán los líderes de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido.