Uno de cada ocho hogares eslovacos que el año pasado tuvo contacto con alguna de las instituciones públicas de la República Eslovaca pagó algún tipo de soborno y más del 41% de las personas encuestadas opina que el ciudadano de a pie no puede hacer nada contra la corrupción. Estos son los primeros resultados del último Barómetro Global de la Corrupción 2016, elaborado por la organización no gubernamental Transparencia Internacional en 42 países de Europa y Asia central. Transparencia Internacional entrevistó a más de 60.000 personas y según los resultados presentados la semana pasada, uno de cada diez hogares eslovacos en 2015 pagó algún tipo de soborno en la Sanidad, durante la tramitación de algún permiso o licencia o a la hora de resolver un problema con la Policía. A decir de Gabriel Šípoš, director de la filial eslovaca de la organización Transparencia Internacional, en comparación con otros países, los eslovacos no están muy dispuestos a luchar contra la corrupción. Según sus palabras, sólo uno de cada cinco ciudadanos de nuestro país que se enfrentó a la corrupción, luego reportó oficialmente el caso. Acorde con los resultados de la encuesta, nuestros compatriotas no suelen reportar la corrupción ya que tienen miedo a posibles represalias (el 27% de los encuestados). El 22% de los encuestados en nuestro país constató que muchos casos siguen sin ser investigados y los culpables no han sido castigados. El 19% de los ciuadadanos encuestados en la República Eslovaca piensa que resulta difícil destapar el caso de corrupción y luego demostrarlo. Según la última encuesta de la Transparencia Internacional, el 56% de los eslovacos califica las medidas anticorrupción del actual Gobierno de ineficaces. Casi la misma cantitad de habitantes de nuestro país cree que el Gobierno sigue estando dirigido desde la sombra por una oligarquía financiera. Hasta el 38% de nuestros ciudadanos considera la corrupción como uno de los tres problemas más graves del país. La filial eslovaca de la Transparencia Internacional también constata que la protección por parte del Estado de las personas que denuncian la corrupción sigue siendo baja.
Peter Sabaček Foto: TASR