La Empresa Eslovaca del Gas (SPP), el mayor suministrador de este hidrocarburo en nuestro país, está a punto de firmar con el consorcio ruso Gazprom, un nuevo contrato que ofrece a Eslovaquia condiciones más ventajosas que las actuales para la compra de gas proveniente de Rusia.
Así lo revela un artículo publicado esta semana en el rotativo económico Hospodarkske noviny. Si finalmente Gazprom vendiera a Eslovaquia el gas a un precio más bajo, el primer benefiado sería la propia empresa SPP que cada aňo acumula pérdidas, ocasionadas por el suministro de gas a los hogares a precios que están por debajo de los del mercado. Una rebaja de precio, reduciría la diferencia existente entre el precio de compra y el de venta, que con el tiempo podría disminuir hasta cero.
Según informó Gazprom en nota de prensa, el primer ministro Robert Fico se reunió la semana pasada con Alexej Miller, presidente de la junta de accionarios de la empresa. Fico y Miller hablaron de las relaciones bilaterales de cooperación en el sector gasístico, haciendo hincapié en el estado del suministro de gas ruso para los consumidores eslovacos.
Beatrice Szabóová, portavoz del jefe de Gobierno, no ha querido dar detalles de lo hablado en esa reunión de trabajo. Tampoco SPP ha querido dar pormenores de las negociaciones y se ha limitado a decir que estas marchan por buen camino. Por ahora no se sabe a qué precio los rusos venderán el gas a Eslovaquia.
La Comisión Europea, en días atrás, lanzó criticas contra Gazprom por suministrar esta materia prima a los países del centro y este de Europa a precios muy elevados. En el caso de Eslovaquia se trata de la segunda vez que recibe una rebaja de precio desde que en 2008 fue corroborado un convenio por 20 aňos con consorcio ruso.
A decir de Peter Marčan, analista del Instituto para la Seguridad Energética, si SPP optara por suministrar gas para los hogares a un precio demasiado bajo, podría poner en peligro la existencia de suministradores más pequeňos, que no serían capaces de competir contra el gigante estatal y se verían obligados a abandonar el mercado.