Ayer en la República Eslovaca conmemoramos oficialmente el 24 aniversario de la llamada Revolución de Terciopelo como uno de los acontecimientos históricos más importantes en la historia de nuestro país.
El presidente del Gobierno eslovaco Robert Fico se refirió a esta fecha histórica alegando que se trataba en primer lugar del Día Internacional del Estudiante y por eso invitó a estudiantes de varias escuelas superiores eslovacas para debatir con ellos sobre temas de actualidad. A decir de Fico, el día de 17 de noviembre hay que observarlo y tomarlo como el día de los estudiantes ya que éstos jugaron un papel insustituible y primordial tanto en el año 1939, cuando conmemoramos el asesinato de un universitario checoslovaco por los nazis como cincuenta años después, en 1989. Según las últimas declaraciones del vicario de las Fuerzas Armadas Eslovacas František Rábek, quien ayer en la Catedral de San Martín en nuestra capital Bratislava ofició una misa por todas las víctimas del régimen comunista, la libertad hay que apreciarla porque nos costó mucho conseguirla. A decir del presidente del Instituto para la Memoria Histórica de Eslovaquia (ÚPN, según siglas en eslovaco) Ondrej Krajňák, el régimen comunista no ha terminado en un día, solamente había empezado a dar más espacio a un sistema más democrático. Según palabras del politólogo eslovaco Michal Horský, muchos de nuestros compatriotas no han aprendido como aprovechar todos los derechos que nos había traído la Revolución de Terciopelo. Otro analista político eslovaco Miroslav Kusý está de acuerdo con su colega y añade que uno de los motivos principales de la Revolución de Terciopelo fue sacar del poder al partido comunista que era la única fuerza política y la que dirigía todos los segmentos de la sociedad checoslovaca. También en la metrópoli de Eslovaquia oriental, en la ciudad de Košice, se conmemoraron actos históricos relacionados con la caída del régimen comunista. Los actos de conmemoración fueron llevados a cabo tanto por el Ayuntamiento municipal dirigido por la izquierda eslovaca, como por las fuerzas políticas de derecha y también por los activistas cívicos que se distanciaron de todos los partidos políticos eslovacos. La socióloga y expresidenta del Gobierno eslovaco Iveta Radičová, el presidente de la Confederación de los prisioneros políticos y cura católico Anton Srholec y uno de los representantes principales de la Revolución de Terciopelo Ján Budaj discutieron temas de libertad con la ciudadanía en el Teatro de Malá scéna.