El mercado de tierras agrícolas será, dentro de ocho meses, libremente accesible a los extranjeros. A finales de abril de 2014 termina el periodo temporal de prohibición de la venta de tierras agrícolas a los extranjeros. Eslovaquia al entrar en la UE en 2003 logró la excepción en cuanto al mercado de tierras y en el aňo 2011 la prolongó debido a los recelos a las compras masivas por parte de los extranjeros.
“Ahora ya no podemos esperar ningún aplazamiento“, aseveró Stanislav Nemec, portavoz de la Cámara Agrícola y Alimentaria Eslovaca. En realidad las empresas extranjeras están comprando tierras eslovacas ya ahora, dado que la prohibición impide las compras sólo a las personas físicas, mientras que las empresas realizan transacciones mediante agencias eslovacas. Por ejemplo una empresa residente en Londres con recursos financieros provenientes de Hong Kong sigue comprando tierras agrícolas en la región de Liptov sin que se sepa para qué fines. El ministerio de Agricultura dispone sólo de informaciones indirectas. “Los inversionistas extranjeros disponen de más recursos financieros que los eslovacos, lo cual naturalmente en este mercado es una gran ventaja para ellos. En este momento nadie sabe cuántas hectáreas de tierras agrícolas poseen los negociantes foráneos“, apostilla Zuzana Gulová, portavoz de la cartera. Según las estimaciones de UniCredit Bank Slovakia, los extranjeros ya han adquirido alrededor de 40 mil hectáreas. Gulová aňade: “No podemos excluir que los inversionistas extranjeros vengan a Eslovaquia con propósitos de especulación comercial.“ Europa Occidental se interesa sobre todo por tierras de alta calidad, sobre las llanuras del río Danubio y en la parte oriental del país. Al ministerio le preocupa sobre todo las compras realizadas en Žitný ostrov, que es el depósito natural de agua potable para Eslovaquia. Atractivos son también los terrenos en los Altos Tatras, obviamente debido al desarrollo turístico en esta zona. Štefan Szabo de la Asociación Sosna advierte del peligro de compras especulativas: “Los inversionistas extranjeros compran las tierras agrícolas sólo para obtener las dotaciones de la UE. Por ejemplo, en un pueblo cerca de Zemplínska Šírava un negociante alemán compró tierras sobre las que cultiva trigo, naturalmente con dotaciones europeas. Luego lo quema en Alemania, diciendo que sirvió de biocombustible.“ Štefan Straka de la Asociación Svatobor alega: “Quién posee tierras agrícolas es el dueňo del país. Él será quien decida si se cultiva verdura para la gente o colza para la industria petroquímica.“