La calidad del aire en Eslovaquia, de las peores de la Unión Europea

La calidad del aire en Eslovaquia, de las peores de la Unión Europea

La contaminación del aire con pequeñas partículas de polvo es un grave problema para la mayoría de los países de Europa. Según las mediciones del mismo realizadas durante el año 2011, y que se han hecho ahora públicas, el país peor situado ante esta problemática, es decir, con un aire más contaminado de todo el continente, es Bulgaria. En segundo lugar de esta lista encontramos a Polonia, y en el tercer lugar, siempre por la cola, aparece Eslovaquia. Por encima nuestro encontramos a Hungría y después a la República Checa.

Estos son los datos que se han hecho públicos durante la Conferencia Internacional que sobre dicho tema finalizó el viernes pasado en Bratislava. Durante el año pasado, la mayoría de estaciones que realizan seguimiento de la calidad del aire en nuestro país señalaron que los valores límite había sido sobrepasados durante las horas del día, sobre todo con partículas de polvo. Según la Agencia Internacional para el estudio del Cáncer los valores de impureza que contiene nuestro aire resultan carcinógenos. La gente piensa que esta polución es la causante, en primer lugar, de cáncer en los pulmones. Pero no es así, en primer lugar provocan enfermedades coronarias. Después enfermedades de los órganos respiratorios y, en tercer lugar, pueden provocar cáncer de pulmón, tal y como explicaba Miroslav Šuta, del Centro para el Medio Ambiente, participante en la mencionada conferencia, celebrada bajo el título de “Ambiente limpio para la ciudad”. Del estudio presentado en dicha conferencia se desprendía que son Estonia, Finlandia y Suecia los países que disponen de un aire menos contaminado. En el caso de nuestra ciudad es en muchos casos el transporte público, y en concreto los autobuses y automóviles diesel, los causantes de una mayor concentración de contaminantes, sobre todo en aquellos espacios en que concurren varias líneas servidas por los mencionados autobuses. Šuta también se refería al hecho de que los países centroeuropeos son muy dependientes del carbón, no solamente en la industria, sino también en muchas calefacciones domésticas. Un estudio especializado realizado para la Comisión Europea ha constatado que la baja calidad del aire acorta la vida de los europeos en unos ocho meses de media. En el caso de los eslovacos, este acortamiento llega a ser de diez meses. En nuestro país el número de fallecidos anualmente, de forma prematura, por causas relacionadas con las impurezas medioambientales está cerca de la frontera de las seis mil personas por año, lo que representa unas veinte veces más que el número de fallecidos provocados por los accidentes de circulación.

Hilari Ruiz de Gauna i Torres

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