El Comité Parlamentario de Seguridad y Defensa se reunió el pasado martes para tratar el tema de los continuos ataques de gitanos jóvenes a personas mayores. Jóvenes delincuentes de la etnía romaní han estado asaltando últimamente a ancianos, en la mayoría de los casos en Eslovaquia Oriental. La sesión extraordinaria del mencionado comité fue convocada a petición de un grupo de diputados de la oposición.
El ministro del Interior, Robert Kaliňák, no pudo asistir por encontrarse en viaje de trabajo a Budapest, por ello la sesión se repetirá de nuevo la próxima semana. También la Iniciativa Romaní de Eslovaquia pide al ministro que aborde el problema de la delincuencia en niňos y jóvenes gitanos y propone fundar un comité formado por personas de esa misma etnía para ayudar a combatir este tipo de acto delictivo. Uno de los casos que más ha llamado la atención ha sido el asalto llevado a cabo por siete niňos gitanos de entre 10 y 16 aňos a un hombre de 65 aňos, al que hirieron gravemente y robaron su teléfono móvil. Esto sucedió en la población de Sačurovce. El alcalde del pueblo Peter Barát afirma que se siente impotente: “Hemos intentado solucionar el problema de varias formas pero las cosas no mejoran. El problema fundamental son los padres de estos niňos. Desatienden a sus hijos y luego no saben como controlarlos. Son ellos mismos los que acuden al ayuntamiento para búsqueda de ayuda, ya que tienen miedo de sus hijos“. Habla la madre de un atacante de diez aňos, Marcela Lukáčová: “Mi hijo es malo, no me obedece. Son varios en nuestro poblado. Roban y golpean a los payos. Me gustaría verlo en un reformatorio.“ El director del Cuerpo Policial de la ciudad de Vranov nad Topľou Pavol Džuka dice: “En el pueblo de Sačurovce hay una estación policial, en la que tenemos cinco policías que aseguran la vigilancia continua. Aunque solamente durante el día.“ Los jubilados no salen de sus casas después de que anochece. Peter Barát aňade: “Los niňos devastan el cemeterio, el terreno de juego se encuentra en un estado desolado. La actitud de los gitanos no mejora a pesar de nuestro gran esfuerzo. Organizamos por ejemplo el carnaval para los niňos gitanos, los trabajadores sociales realizan varias actividades en el terreno y nada, esto no rinde frutos. “El delegado gubernamental para la comunidad gitana Peter Pollák opina que cuanto más tarde el Gobierno aborde el problema de la criminalidad gitana juvenil, peor será: “La solución pasa por aprobar medidas a largo plazo, sobre todo en los ámbitos de la enseňanza y el empleo.“