Los representantes del Servicio de Inteligencia Eslovaco afirman que, por el momento, no aprovecharán la nueva legislación para controlar nuestras comunicaciones electrónicas: correos, internet banking o cuentas en las redes sociales. Los periodistas y analistas han comenzado a cuestionar la nueva ley que regulará las actividades de los Servicios de Inteligencia Eslovacos, en la que sus dirigentes proponen que los agentes tengan acceso a las claves de cifrado y que puedan acceder a los datos cifrados.
Los representantes de los Servicios de Inteligencia Eslovacos proponen que tanto las instituciones bancarias como los proveedores de internet estarán obligados, en ciertos casos, a entregar a los empleados de estos servicios las claves de cifrado. Los agentes y empleados de los Servicios de Inteligencia podrían así espiar y conseguir información secreta como por ejemplo nuestra comunicación con las instituciones financieras, nuestros correos electrónicos o mensajes en las redes sociales. Aunque la ley no define precisamente cómo los agentes pueden aprovechar las claves de cifrado, la misma ley les permite legalmente hackear cualquier ordenador o cuenta y penetrar de forma secreta en los sistemas informáticos. A decir de Branislav Zvara, portavoz de los Servicios de Inteligencia Eslovacos, la nueva legislación solamente especifica cómo el personal de los Servicios de Inteligencia puede acceder a los datos cifrados. Según sus palabras, en comparación con la legislación actual, la nueva propuesta limita el acceso a la información secreta para todos los órganos del Estado. Por otro lado, una de las directivas gubernamentales obliga a todos los fabricantes de móviles y emisoras a entregar a los órganos del Estado un ejemplo de cada aparato fabricado, incluyendo instrucciones sobre cómo acceder a las claves de cifrado. En comparación con la legislación actual, en la enmienda de la ley antes mencionada los directores proponen que los agentes tengan acceso a las claves de cifrado usadas también en las llamadas telefónicas, en internet o en las memorias flash. La verdad es que la nueva ley no obligará a los fabricantes de móviles y emisoras a entregar a los órganos del Estado un ejemplar de cada aparato fabricado. A decir de Zvara, los Servicios de Inteligencia Eslovacos aceptarían realizar sus tareas cotidianas según las reglas actuales, es decir sin tener acceso a las claves de cifrado usadas en la comunicación electrónica.