Según muestran las cifras económicas de nuestro país, la población eslovaca, en general, tiene un nivel de vida superior al que tenía antes de la entrada de Eslovaquia en la Unión Europea, hace ahora exactamente diez aňos. El desempleo, por ejemplo, es ahora de un 14 por ciento, mientras que en aquel momento era de casi el dieciocho por ciento.
También el sueldo medio de un trabajador ha aumentado en un 70 por ciento en estos diez aňos, mientras por el contrario los precios han aumentado únicamente un 30 %. Jana Glasová, analítica del Banco Postal indica que “necesitamos menos tiempo de trabajo que hace diez aňos para comprar la mayoría de alimentos”. Con todo, estas estadísticas no son reales en algunas partes de Eslovaquia Oriental y Central, donde hasta el momento no se han edificado nuevas fábricas que sustituyan a las que quebraron hace aňos, y el desempleo campa por doquier. Los analistas piensan que un eventual rechazo a la entrada en el club europeo hubiese traído miseria a nuestro país ya que la entrada en la UE ha comportado una mayor estabilidad para la entrada de inversión extranjera, lo que consecuentemente ha mejorado el mercado interior de trabajo. Después del aňo 2004, y hasta la llegada de la crisis económica en el aňo 2009, la economía eslovaca fue considerada uno de los “tigres” europeos. Con todo, en la actualidad, la economía eslovaca es un 50 % más productiva de lo que lo era en el aňo 2003. La membresía en la Unión ha traído a los eslovacos nuevas oportunidades laborales, concretadas a través de los eurofondos, y que han permitido la creación de 130.000 nuevos puestos de trabajo. Con los mencionados eurofondos se han construído también autopistas, arreglado escuelas y hospitales. Sin embargo, en los últimos aňos ha disminuido el flujo de dinero europeo. Mientras que inmediatamente después de la entrada en la Unión se utilizaron un 98 % de los eurofondos, en el periodo posterior, entre los aňos 2007 al 2013, se han ultilizado únicamente un 57 %. En estos diez aňos, sin embargo, también hemos sido testigos de una inefectiva utilización de los fondos, así como de diversos casos de corrupción. La membresía en la Unión ha comportado también algunas ventajas políticas, como por ejemplo, la posibilidad de ser parte de este gran espacio económico y político que es la UE, teniendo una silla en la mesa en la que se toman las grandes decisiones sobre la actualidad, no sólo europea, sino también mundial.