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El Museo de Levantamiento Nacional pasará a ser gestionado por el Ministerio de Defensa

El Museo de Levantamiento Nacional pasará a ser gestionado por el Ministerio de Defensa

El pasado martes el comité parlamentario para la Cultura y los Medios de Comunicación determinó que el Museo de la Insurrección Eslovaca, administrado por el Ministerio de Cultura, pasaría a ser gestionado por el Ministerio de Defensa. El comité pide que se mantenga el papel histórico, científico y educativo de dicho museo. La ministra de Cultura, Natália Milanová, explicaba que el motivo del cambio era convertir el museo en una institución más moderna, atractiva y transparente. Sin embargo, esta reorganización ha generado mucha polémica en el seno de la sociedad, después de que surgieran sospechas de un posible trasfondo político y de que el mencionado cambio pudiese conllevar al debilitamiento del papel que el mencionado museo desempeña. El ministro de Defensa, Jaroslav Naď, lo comentaba con estas palabras: "Estoy decepcionado que el debate acerca del futuro del Museo de la Insurrección Eslovaca haya adquirido un tono emocional". En lo concerniente a este asunto se habla, sobre todo, del cambio de gestor y prácticamente no se menciona lo más importante, que es la pérdida del status jurídico. Eduard Stehík, director del monumento Lidice, asevera: "Lo más chocante no es que esta institución cultural vaya a pasar a ser gestionada por otro ministerio, sino que va a ser fusionada (al menos parcialmente) con el Instituto Histórico Militar, lo que significa que dejará de ser una entidad jurídica independiente". La anterior ministra de Cultura, Ľubica Laššáková, tampoco respalda este cambio: "El Instituto Histórico Militar no respeta el hecho de que el Museo de la Insurrección Eslovaca no es un almacén de armas, sino una institución que archiva toda la documentación sobre la Segunda Guerra Mundial en Eslovaquia". El director del museo, Stanislav Mičev, percibe el cambio de administrador como un paso equivocado: "No entiendo porque el Ministerio de Cultura debilita su propia agenda y elimina una institución de la memoria colectiva, como, sin lugar a dudas, lo es el Museo de la Insurrección Eslovaca". Cabe señalar además que el Instituto Histórico Militar a duras penas cumple su tarea de administrar sus instalaciones militares, debido a los problemas financieros.

Mária Mangová Foto: TASR