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Primeros discursos del Santo Padre en Bratislava

Primeros discursos del Santo Padre en Bratislava

El Papa Francisco pronunció ayer en la Nunciatura Apostólica su primer discurso en Eslovaquia. En él animó a los miembros del Consejo Ecuménico de la República Eslovaca a continuar por el camino ecuménico, que se trata, según sus palabras, "de un tesoro precioso al que no hay que renunciar". El Santo Padre indicaba también que el camino de su comunidad se había iniciado de nuevo tras años de persecución atea, cuando la libertad religiosa fue negada o puesta severamente a prueba. Ahora, decía, "nos encontramos en el tramo del camino en el que podemos ver cuán bonito y difícil a la vez es vivir la fe en libertad". Además, continuaba, "existe la posibilidad de convertirnos de nuevo en esclavos, pero no de un régimen totalitario en este caso, sino de uno peor. La esclavitud interior". El Papa recordó a los miembros del Consejo Ecuménico que es necesario ayudarse mutuamente. De igual manera, compartió con los miembros de la Comunidad dos consejos fraternales para difundir el Evangelio de la libertad y la unidad. El primero, dijo, "se refiere a la contemplación. El rasgo distintivo de las naciones eslavas, que deberíais conjuntamente mantener es el contemplativo, que va más allá de las conceptualizaciones filosóficas y teológicas, basada en una fe experiencial que puede aceptar el misterio", afirmaba la Cabeza de la Iglesia católica. El segundo consejo se refiere a la acción. Según el Papa, "la unidad no se consigue con tan solo buenas intenciones y apego a un valor común, sino haciendo algo por quienes nos acercan al Señor". Señalando finalmente que los pobres lo eran porque Jesús estaba presente en ellos. Por otra parte, en el encuentro de hoy lunes con representantes del Estado, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el jardín del Palacio Presidencial de Bratislava, el Santo Padre expresó su alegría por estar en Eslovaquia y afirmó haber venido como peregrino a un país joven con una larga historia y a una tierra de raíces profundas, ubicada en el corazón de Europa. "Realmente estoy en el 'país del medio' por el que han pasado tantos", dijo el Papa. Recordó también que "hace 28 años, el mundo admiró el nacimiento no conflictivo de dos países independientes", señalando que la banda azul en la bandera de la República Eslovaca simboliza la hermandad con las naciones eslavas. Hermandad que, según el Santo Padre, necesitamos que sea capaz de promover la integración, que es cada vez más importante. "Es urgente ahora, en un momento en que, después de duros meses de pandemias, esperamos, junto con muchas dificultades, un nuevo comienzo para la economía con la ayuda de los planes de recuperación de la Unión Europea", afirmaba. Según el Papa, la historia de Eslovaquia está marcada de forma indeleble por la fe y, por tanto, espera que ayude a mantener las intenciones y los sentimientos de hermandad de forma natural. E instó a los eslovacos a no dejar que la vocación de la fraternidad desapareciera de sus corazones. "Que siempre vaya acompañada por la simpática autenticidad que os caracteriza", dijo el Papa a los eslovacos.

Hilari Ruiz de Gauna i Torres, Foto: TASR