Los nuevos datos sobre la cesta de la compra de los eslovacos, que es el conjunto de bienes y servicios que representa el consumo normal de una familia media, muestran que en los últimos años los eslovacos han cambiado considerablemente sus hábitos de alimentación.
Mientras que en la Unión Europea, el gasto mensual medio en la alimentación constituye el 15% del salario, en Eslovaquia estos números llegan hasta el 20%. En realidad es una mejora del 5% en comparación con los años noventa. No obstante, el precio de la energía ha subido constantemente y eso ha impedido gastar el salario en otras cosas. El análisis de los cambios en el contenido de la cesta de la compra habla mucho sobre los cambios de los hábitos de alimentación de los eslovacos. Se nota que la gente ha empezado a viajar más y ha podido conocer nuevos sabores y productos que después demanda también en su país. Alimentos que antes eran exóticos y se probaban sólo a veces, ya han pasado a fomar parte de las comidas diarias. Como afirmó la gerente de marketing de la red de supermercados Billa, entre ellos hay productos como son el salmón, la piña o el aguacate. Generalmente hay más ganas de experimentar, de probar nuevas cosas. Al mismo tiempo, hay más preocupación por la salud. Gracias a eso, alimentos como son el pan de trigo integral, lechuga cortada o incluso gambas que antes ni figuraban en la cesta de compra, ahora ocupan un puesto fijo. Al contrario, los productos que tradicionalmente formaban la base de la alimentación, poco a poco están perdiendo popularidad. Si en el año 1990 un eslovaco comía un promedio 86 kilos de patatas al año, ahora esta cantidad no sobrepasa los 50kilos. De manera igual ha bajado la consumición de la carne. Además, las tiendas han notado que la gente mira más en lo que compra, se preocupa por la calidad del producto y no solo por el precio. Los consumidores prestan más atención a las etiquetas, quieren saber de dónde provienen los productos. Por un lado, se debe a los escándalos que han sucedido, pero también porque los eslovacos empiezan a preferir productos locales y están dispuestos a pagar más si están hechos en Eslovaquia. No obstante, hay que subrayar, que los hábitos de alimentación varían según las regiones. Si en la parte occidental, sobre todo en Bratislava, el contenido de la cesta de la compra ha cambiado considerablemente, en el Este lo más importante sigue siendo el precio y la gente se mueve por las ofertas. Esto se debe, sobre todo, a la diferencia salarial entre las diferentes regiones del país.