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La economía eslovaca depende vitalmente del suministro de gas

La economía eslovaca depende vitalmente del suministro de gas

La economía eslovaca depende vitalmente del suministro de gas y, si se interrumpiera, ésta se hundiría en cuestión de semanas. Vladimír Soták, presidente del Club de los 500 y director de la Siderúrgica de Podbrezová, lo señalaba el martes en una rueda de prensa. El Club 500 es una asociación cívica sin ánimo de lucro fundada en 2002 por propietarios y copropietarios eslovacos de empresas con más de 500 empleados. Soták pidió al Gobierno, al Parlamento y, especialmente, al ministro de Economía, que garanticen el suministro de gas posteriormente al 20 de mayo, fecha en la que vence la próxima factura de suministro de gas ruso. "Hemos convocado la rueda de prensa porque se acerca el 20 de mayo y para que algunos grupos de presión no consigan en secreto que no paguemos el gas. Nos preocupa esta gente peligrosa", dijo Soták. Con todo, reconoció que él, personalmente, no cree que Eslovaquia no vaya a pagar el gas ruso suministrado. El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Eslovaquia, Peter Mihók, añadía que, en las reuniones por toda Eslovaquia con los miembros de la cámara, los empresarios tenían una demanda básica, que era garantizar el buen funcionamiento de la economía eslovaca. El problema es el pago del gas ruso en rublos, que el presidente ruso Vladimir Putin exige a los llamados Estados no amigos, entre los que los rusos incluyen a todos los países de la UE. Si Eslovaquia no pagara el gas ello representaría una restricción de los suministros, en primer lugar, para las empresas industriales, y entre las primeras que tendrían que detener su producción estaría, por ejemplo, la fábrica de hierro de Podbrezová. Tibor Gregor, director ejecutivo del Club de los 500, recordó que una de las opciones para sustituir el gas natural ruso es la importación de gas licuado en camiones cisterna. Sin embargo, para ello es necesario completar las infraestructuras europeas, desde la construcción de terminales de LNG hasta las nuevas interconexiones de gasoductos. Utilizando el ejemplo de la construcción de un gasoducto eslovaco de 160 kilómetros de longitud con Polonia, que ha tardado casi una década en realizarse, Gregor rechazó la idea de que un cambio así pudiera realizarse en poco tiempo. Tanto Soták como Mihók rechazan la ideologización del comercio y creen que Eslovaquia debe pagar el gas en rublos si es necesario. "Si tuviera que comprarlo en moneda china, lo haría", dijo Soták.

Mária Mangová Foto: TASR

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