La pobreza amenaza a los jubilados eslovacos. Según el ánalisis publicado recientemente por el Instituto de evaluación de riesgos sociales y económicos, la pobreza amenaza a más de 300.000 jubilados eslovacos, que en estos momentos viven por debajo del umbral de la pobreza y sus ingresos ni siquiera alcanzan los 337 euros al mes. La Oficina de Estadísticas de la República Eslovaca definió en 2013 que cada persona que no percibiera un ingreso mensual de más de 337 euros estaba por debajo del umbral de la pobreza.
Los datos estadísticos indican que el 6,6% de los jubilados vive por debajo de ese nivel de pobreza, pero a decir de Martin Halás del Instituto de evaluación de riesgos sociales y económicos, la cantidad de jubilados amenazados por el fenómeno de la pobreza llega al 30%, lo que representa más de 300.000 personas. A decir de Halás, la situación de los jubilados discapacitados resulta ser más complicada. El 83% de esa gente, es decir más de 195.000 personas vive por debajo del umbral de la pobreza. Como Halás destaca, cuando un jubilado discapacitado declara o recibe algún ingreso, automáticamente pierde parte de los beneficios que recibía del Estado, sin tomar en cuenta la complicada posición que tiene en la sociedad. Según su opinión, esta situación es discriminatoria. Los analistas de la Oficina de Estadísticas de la República Eslovaca rechazan esta interpretación de los resultados estadísticos. Según sus palabras, en sus sondeos continúan aplicando metodologías enmarcadas en el proyecto europeo EU-SILC, las cuales comparan la distribución de la renta, los riesgos de pobreza y la exclusión social en todos los países miembros de la Unión Europea. Muchas veces ocurre que en vez del Estado, los hijos son los que satisfacen las principales necesidades de sus padres y abuelos. También hay diferencias entre los ingresos de las personas que se jubilaron antes de 2004 y las que lo hicieron después de ese año. A decir de Zuzana Kusá, socióloga de la Academia Eslovaca de Ciencias, el problema de nuestros pensionistas consiste en que la calidad de sus vidas no alcanza los estándares medios establecidos por la sociedad. A decir de Halás, primero hay que resolver y reformar todo el sistema público de pensiones y especialmente la revalorización de las pensiones que sustituyen los ingresos de las personas jubiladas.