La Alianza para la familia ha recogido más de 400.000 firmas para la convocatoria de un referéndum sobre la protección de la familia. Para poder convocar un referéndum, acorde con la Constitución eslovaca, es necesario recoger como mínimo 350.000 firmas. En el referéndum deberían aparecer cuatro preguntas: si el matrimonio es exclusivamente la unión conyugal entre un hombre y una mujer, si las parejas homosexuales pueden exigir los mismos derechos que se derivan del matrimonio, si las parejas homosexuales pueden adoptar niňos y si los padres pueden decidir la modalidad de educación de sus hijos en el ámbito de la educación sexual o sobre una eventual eutanasia.
No obstante, el Presidente Andrej Kiska ha aprovechado su derecho de someter el referéndum al Tribunal Constitucional, para que éste emita la decisión de si las preguntas violan los derechos básicos. “Si un referéndum afecta de alguna manera los derechos básicos, la Constitución prohibe su convocatoria“, ha precisado Kiska. Tal y como ha declarado el portavoz de la Alianza para la familia Anton Chromík, Kiska prometió antes de las elecciones presidenciales que convocaría el referéndum en el día de las elecciones territoriales, sin embargo no ha cumplido su promesa. “Estamos desengaňados, dado que el mandatario no vio ningún problema sobre el referéndum antes de las elecciones sino que, al contrario, nos prometió su apoyo. Es la primera vez que ocurre en nuestro país, que el presidente entrega una petición al Tribunal Constitucional“, ha aseverado Chromík. La alianza opina que sobre unas preguntas tan importantes como las de su referéndum no deberían decidir las élites, sino toda la nación. Al contrario, LGBT dan bienvenida a la decisión de Kiska, subrayando que solamente ha cumplido con su deber básico. Martin Macko de la Iniciativa Desigualdad: “Desde el principio hemos estado persuadidos de que el referéndum viola la Constitución.“ Al presidente de la Conferencia Obispal Stanislav Zvolenský, según sus propias palabras, el paso de Kiska le ha sorprendido, pero lo acepta. A su decir, “la iglesia católica no dejará de apoyar el básico e insustituible modelo de la familia formado por una mujer y un hombre, el que es la condición clave para el desarrollo natural de los niňos.“