Han transcurrido 100 días desde que se produjo la investidura de Andrej Kiska para el cargo de presidente de la República Eslovaca y, como es habitual en política, ha llegado el momento de hacer una valoración sobre su desempeňo en esta función.
En el ámbito doméstico, aunque no ha ocurrido nada sobresaliente, hay que destacar el rechazo del nuevo presidente al nombramiento de cinco magistrados, del total de seis que la Asamblea Nacional había elegido para que conformaran el Tribunal Constitucional. El politólogo Ján Baranek, calificaba la decisión del presidente con estas palabras: “El rechazo al nombramiento de cinco magistrados era algo que se sabía que ocurriría. Yo, personalmente, lo veo como una decisión correcta. Es la respuesta a esa deformación que creó el anterior presidente con el caso del procurador general“.
Por otro lado, Kiska, inmediatamente después de instalarse en el Palacio Grassalkovich, sustituyó a los tres jueces nominados por su predecesor Ivan Gašparovič para el Consejo Judicial y dejó entrever que verificaría la trayectoría profesional de cada candidato que fuera propuesto para ese cargo.
En materia de política exterior, una de las cuestiones que su contrincante y actual primer ministro Robert Fico le seňaló como punto débil durante la campaňa presidencial, Kiska no ha cometido errores hasta ahora. Al menos así lo constata Baranek: “El presidente es una persona que ante todo tiene bien claro que Eslovaquia forma parte de Occidente, de la UE y de la OTAN y como tal se manifiesta y comporta“.
En estos tres meses, el jefe de Estado ha hecho diversos viajes al extranjero, a Austria, República Checa, Hungría y Polonia y, recientemente, a principios de mes, asistió a la Cumbre de la OTAN en Gales, donde prometió que en los próximos aňos Eslovaquia aumentaría la partida presupuestaria destinada a Defensa y propuso la creación de una base logística de la Alianza en el Este de nuestro país, concretamente en la ciudad de Poprad.
En cuanto a popularidad, la máxima autoridad del país sigue teniendo gran aceptación entre los ciudadanos. Una encuesta llevada a cabo por la agencia Polis en el mes de agosto reveló que ocupa el segundo lugar, superado sólo por el premier. Además, Kiska cuenta con más de 130.000 seguidores en la red social Facebook y con ellos está en contacto permanente.