Rusia ha declarado oficialmente esta semana que renuncia al proyecto de construcción del gasoducto Corriente del Sur.
La Corriente del Sur debería haber llegado al puerto búlgaro de Varna y de allí continuar hacia los Balcanes y bifurcarse en dos ramas, una en dirección a Italia y otra hacia Austria. La capacidad de transporte prevista era de 63.000 millones de metros cúbicos anuales y su coste se calculaba en 16.000 millones de euros.
En la capital turca, Ankara, el presidente ruso Vladímir Putin anunció que Moscú renunciaba a construir la Corriente del Sur debido a la posición poco constructiva de la Comisión Europea, y que el combustible sería redirigido hacia otras regiones.
A juzgar por las declaraciones de Putin y del director del consorcio ruso Gazprom, Alexéi Miller, Rusia ha llegado a un acuerdo con Turquía para construir un gasoducto submarino con la misma capacidad de transporte que Corriente del Sur. Miller señaló también que Rusia rebajará el precio del gas a Turquía a medida que se consolide la cooperación y que Ankara en el futuro podrá beneficiarse del nivel de precios del que disfruta en la actualidad Alemania.
La Comisión Europea ha dicho que, a pesar de la decisión de Rusia, continuará las conversaciones en torno a la construcción del mencionado gasoducto. Maroš Šefčovič, vicepresidente de la Comisión, se pronunciaba en los siguientes términos: "La Comisión ha organizado varios encuentros con el objetivo de encontrar una solución a este asunto".
El primer ministro eslovaco Robert Fico tiene previsto viajar a Moscú en los próximos días, aunque la fecha exacta del viaje aún se desconoce.
Fico, al intervenir esta semana en el foro de discusión Hospodárske novíny, afirmó que su relación con el presidente ruso era "estándar", aunque reconoció que ésta no se encontraba al mismo nivel de antes. Por otro lado, dijo que existe un alto riesgo de que estalle un conflicto bélico global en Ucrania.