Esta es una de las cuestiones que por estos días se escucha con mayor frecuencia en los debates políticos, pero que también es una de las cosas que preocupa a los ciudadanos comunitarios de a pie.
Sin embargo, todo parece indicar que para modificar uno de los principales pilares de la integración europea, es decir, la libre circulación de personas, al menos por ahora, no hay voluntad política. La idea de que se restablezcan los controles en las fronteras territoriales parece ser muy poco probable.
"El Parlamento europeo no va a aprobar ninguna medida excepcional que restrinja el derecho de circular libremente dentro del marco de la UE", aseguró el eurodiputado eslovaco Boris Zala.
Monika Flašíková-Beňová, su compaňera de bancada en la Eurocámara, también cree que no se debería restringir la circulación ciudadana dentro del espacio Schengen. "Los atentados perpetrados en Francia no fueron obra de ciudadanos de otro Estado, los autores son de origen francés. Cómo reaccionar en tal situación? Acaso, restringiendo la circulación de personas en el marco de la Unión?. Me parece que esa no es la solución", acotó Beňova.
El analista eslovaco en asuntos de seguridad Milan Žitný afirma que como consecuencia del terrorismo ya estamos viendo algunas restricciones de las libertades y que no se excluye que en el futuro aumenten los controles en los aeropuertos e incluso en los pasos fronterizos entre los estados.
El departamento de prensa de la cartera de Interior de nuestro país declaró recientemente que el riesgo de ataque terrorista en Eslovaquia, comparado con otros países, es mínimo y a este respecto hizo alusión a la calidad de la Ley eslovaca de otorgamiento de asilo político.
Funcionarios de la Policía y los Servicios de Inteligencia de Eslovaquia han dicho que se están tomando medidas para afianzar la seguridad ciudadana, aunque han evitado dar detalles a este respecto. Branislav Zvara, portavoz de dicho órgano, seňaló que tomando en consideración los últimos acontecimientos, se ha reforzado la vigilancia ante el posible riesgo de que pudiesen actuar personas radicalizadas o "lobos solitarios", algo que nunca se puede descartar absolutamente.