Según las últimas informaciones publicadas, los miembros del Consejo de la Unión Europea analizarán la opción de fijar una posición común.
El ministro de Asuntos Exteriores y Europeos y vicepresidente del actual Gobierno eslovaco, Miroslav Lajčák, destaca que a pesar de nuestros problemas actuales con la Federación Rusa, Eslovaquia no debería ignorar la celebración del 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. El Jefe de la Diplomacia eslovaca tampoco ha dicho si recomendará al Jefe de Estado que acepte la invitación del presidente ruso Vladimir Putin. Según su opinión, hasta el mes de mayo queda bastante tiempo para decidir y seguramente él mismo informará al presidente de la república sobre su posición oficial. A decir de Lajčák, debemos ser conscientes de que los 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial representan un aniversario importante.
Roman Krpelan, portavoz del presidente del país no se ha referido todavía a los posibles futuros viajes internacionales de Kiska en 2015. Por otro lado ha confirmado que el mandatario eslovaco se encontrará con el Jefe de la Diplomacia para debatir este asunto.
El jefe del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento eslovaco, František Šebej, piensa que Kiska no debería realizar su viaje a la capital rusa. Según su punto de vista, en la actual situación, con las sanciones antirusas, ninguno de los representantes de los países democráticos debería aceptar la invitación de Putin.
Según las últimas informaciones de fuentes diplomáticas europeas, el ministro de asuntos exteriores letón Edgars Rinkēvičs, cuyo país actualmente asume la presidencia de la Unión Europea, proponodrá hoy en Bruselas, en la sesión del Consejo de la UE, abrir este tema para intentar a fijar una posición común de todos los países miembros de la comunidad europea.
Por ejemplo, el presidente letón Andris Bērziņš tampoco ha decidido si viajará a Moscú o no. Los presidentes de Estonia y Lituania ya han informado que rechazan la invitación de Putin. Por el contrario, la invitación ha sido aceptada por el presidente de la República Checa, Miloš Zeman.