El aňo pasado los precios descendieron en un 0,1 %, según informa la Oficina de Estadísticas de la Rep.Eslovaca. Pagamos menos por el transporte y por los alimentos, así como también los gastos de vivienda y los muebles. El analista de Tatra banka Boris Fojtík resalta que fue un aňo bueno, sobre todo, para aquellos que viajan a menudo, bien sea en auto (por el descenso de la gasolina), como por el hecho de que se ha eliminado el importe de los billetes para pensionistas y estudiantes. Con todo algunos analistas aseguran que el descenso de los precios podría resultar un arma de dobre filo ya que, en caso de que las personas y empresas pospusiesen sus compras e inversiones, ello frenaría el crecimiento económico. Con todo, según el analista de UniCredit Bank, Ľubomír Koršňák, parece ser que esta deflación no perjudicará a la economía eslovaca. Según parece, afirma, el descenso de los precios hará que las familias dispongan de más recursos económicos para destinar al resto de gastos e inversiones. Los analistas piensan también que los precios podrían mantenerse congelados también durante este aňo. A su entender, todo dependerá del desarrollo del precio de la electricidad, gas, y calefacción a principios de este aňo.
La deflación, o un muy lento ascenso de los precios es la nota dominante en toda la Unión Europea. De ello, de que los precios en los países de la eurozona se mantengan estables, se encarga el Banco Central Europeo. Lo ideal es cuando los precios aumentan alrededor del 2 %, pero no más. Para todo ello, el Banco Central europeo podría utilizar la flexibilización cuantitativa, con una compra de activos de los bancos comerciales, lo que relanzaría la economía. La flexibilación cuantitativa, afirma Katarína Muchová, analista de Slovenská sporiteľna, debería conducir a un aumento de la liquidez en la economía real, y apoyar por tanto, la inflación y el crecimiento económico.