En el caso de los obsequios, que por lo general se entregan al médico en el consultorio, su valor oscila en torno a los 25 euros.
Peter Makara, presidente de la Asociación de Médicos Generales para adultos, en respuesta a estas revelaciones afirma que lo más probable es que se trate de pequeňos obsequios que los pacientes entregan al personal médico como muestra de agradecimiento por la atención recibida.
Aunque la cantidad de personas que declara haber realizado algún tipo de pago, en comparación con 2012 ha bajado, del 26% hasta el 21,8%, los médicos no consiguen librarse del estigma de corrupción endémica que pesa sobre su profesión.
Pocos médicos hablan abiertamente de la corrupción o de colegas que acepten sobornos, pero, en privado, algunos admiten que es una práctica común.
La investigación tiene lugar en medio de una percepción pública generalizada de que el sector de atención sanitaria en Eslovaquia, así como en otros países del Este de Europa, tiene un serio problema con los sobornos. Nueve de cada 10 personas entrevistadas así lo corroboraron.
En muchos países de la región, la atención pública a la salud carece de suficientes fondos, comparado con el promedio europeo. A esto se suma el hecho de que los salarios son bajos y las condiciones laborales no son ideales, lo que a menudo se cita como motivos para que los médicos acepten sobornos.
Todo esto en los últimos aňos ha causado huelgas masivas de trabajadores de la salud en Hungría, República Checa y Eslovaquia.
También se cree que la falta de claridad sobre cuáles son los derechos de los enfermos contribuye con el problema. Algunos expertos en temas de salud pública afirman que es importante que se defina un paquete básico que muestre qué le corresponde al paciente.
Asimismo hay quienes aseveran que las causas de los casos de corrupción en la sanidad son mucho más complejas y se remontan a los aňos del comunismo en muchos países de la región, época en la que la entrega de dinero y regalos a cambio de un trato preferencial o acceso a determinados servicios era algo común y formaba parte del estilo de vida de la sociedad. Esto fomentó una cultura de aceptación generalizada de sobornos, que continúa estando arraigada en muchos sectores.
Aunque en los últimos aňos varios profesionales de la salud han sido acusados de cobrar sobornos, los juicios por casos de corrupción en el sector sanitario han sido muy escasos.
Por otro lado, en lo concerniente a los pacientes, muchos se muestran aún reacios a denunciar a los médicos que les reclaman pagos ilícitos, por miedo a que estos luego puedan tomar represalias en una mesa de operaciones.