Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR
Eslovaquia teme que Cameron pretenda modificar la situación de los trabajadores extranjeros en Gran Bretaňa
12. 05. 2015 11:30 | Tema del día
Los estados de Europa Central y Oriental, incluida Eslovaquia, han advertido a la Gran Bretaňa que no verían bien que ésta modificase las leyes que garantizan la libertad de movimiento y los derechos de los trabajadores comunitarios en su país. En caso que se llegase a realizar una modificación de las leyes comunitarias en el Reino Unido, ello afectaría a miles de eslovacos que trabajan ya en el mencionado país o que aspiran a encontrar trabajo en ese territorio. Estos temores se deben precisamente al hecho que la modificación de las reglas que afectan a extranjeros, incluyendo en ellas las referentes a beneficios sociales, fueron una de las más importantes promesas preelectorales que el reelegido David Cameron realizó antes de las últimas elecciones parlamentarias británicas. Hasta el momento, el extranjero residente en el Reino Unido tiene que esperar cuatro aňos para poder utilizar el sistema social existente en el país, y tener las mismas garantías que un ciudadano británico. Cameron, una vez obtenida la reelección, se prepara para discutir de nuevo algunas leyes y capítulos de los acuerdos firmados con la Unión Europea. Sin embargo los Estados de esta zona oriental de Europa advierten que las renegociaciones no deberían, en ningún caso, afectar a la libertad de movimientos y de contratación en un mercado abierto de trabajo. Temen, evidentemente, que tales medidas afectarían principalmente a sus connacionales, residentes en la Gran Bretaňa. Sería, a su ententer, discriminatorio e iría contra las reglas de la Unión Europea. Contra todo ello ya se han manifestado diversos políticos centroeuropeos, habiendo sido recogidas sus quejas y declaraciones incluso en las páginas del rotativo británico Financial Times. Además, políticos polacos o húngaros, por ejemplo, han reconocido que no descartan apoyar algunas de las propuestas de Cameron hechas sobre concretos capítulos que afectan al funcionamiento de la Unión. Piensan, sin embargo, que el endurecimiento de las reglas a los extranjeros, sobre todo a los que ya viven en la isla, sería cruzar una línea roja, inaceptable para sus países, que llevaría a modificar las leyes de adhesión a la Unión y que, por tanto, necesitarían del apoyo de todos los miembros de la propia UE. De hecho el premier británico, David Cameron, ya enfadó no hace tanto a los países de esta zona de Europa cuando pretendió endurecer el acceso de los extranjeros a los beneficios sociales existentes en su país.