Los cuerpos de los refugiados, cuyas nacionalidades por el momento se desconocen, fueron encontrados en un camión estacionado en el arcén de la autopista A4, cerca de la localidad autríaca de Parndorf. El vehículo frigorífico, que llevaba el logo de la empresa avícola eslovaca Hyza, tenía placas de matrícula húngaras. A decir de Mikuláš Šranko, portavoz de la compaňía eslovaca, el camión había dejado de ser de su propiedad hace meses, dado que es uno de los vehículos que fueron retirados durante la época comprendida entre 2013 y 2014, ello a pesar de que los nuevos propietarios no le hubiesen quitado el logo de la antigua empresa propietaria. Además, el portal húngaro Hvg.hu informa que el vehículo había sido registrado por un ciudadano de Rumanía en la localidad húngara de Kecskemét.
El camión fue hallado a las 6 de la maňana de este pasado jueves en un área de descanso de una autopista del estado de Burgenland, cerca de Hungría. La policía austríaca, que al principio había estimado el número de víctimas entre 20 y 50, cree que los inmigrantes habrían muerto asfixiados antes de entrar en el país, según ha declarado el jefe policial del estado Burgenland. El jueves por la tarde el camión fue retirado para ser sometido a exámenes forenses en Nickelsdorf. Todavía se desconoce el número total de mujeres y niňos que viajaban a bordo del camión. La policía húngara colabora con la austríaca en la investigación, según un portavoz del primer ministro de Hungría.
La tragedia ocurrió mientras en Viena se llevaba a cabo la Conferencia de los Balcanes sobre inmigración, en la que se han reunido representantes de varios países. "La tragedia demuestra la deshumanización de los contrabandistas y traficantes que se benefician del transporte de refugiados desesperados y no dudan en sacrificar las vidas de estos por intereses económicos" concluyó el primer ministro eslovaco, Róbert Fico.