La enmienda de dicha ley prohíbe la compra de medios técnicos o software, así como la gestión de todo tipo de servicio que tenga como objetivo alterar el cuentakilómetros de vehículos. La norma jurídica pretende castigar a timadores y personas que se dedican a este tipo de estafa, y no a los propietarios que muchas veces venden un vehículo y ni siquiera saben que el cuentakilómetros de este ha sido modificado.
A partir de marzo de 2016, fecha en que entrará en vigor la moción de ley, la Inspección Comercial de Eslovaquia estará autorizada para imponer multas de entre 5.000 y 50.000 euros a los violadores de esta norma.
Del mismo modo, la ley prohibirá el uso de antirradar y de sirenas a personas no autorizadas. Los bazares de autos y vendedores autorizados igualmente tendrán prohibido vender o ejercer de intermediarios en la venta de coches trucados y, en caso de que violen la ley, se exponen a ser multados o incluso a que se les retire la licencia para desempeñar esa actividad.
Si las entidades y órganos como son, por ejemplo, la Inspección Técnica de Vehículos, la Policía, las estaciones de control de originalidad y los talleres de servicio técnico, detectan que el cuentakilómetros de un vehículo ha sido trucado, tienen la obligación de informar de ello a la Inspección Comercial.
Según fuentes de Club para la protección de propietarios de vehículos, en Eslovaquia hay cerca de 130.000 coches con el cuentakilómetros alterado.