El delegado del Gobierno para la etnia gitana, Peter Pollak, ha hecho públicas la diez medidas que en el marco de la llamada Reforma Gitana deberían de contribuir a lograr una inserción mayor de esta etnia en la sociedad así como buscar una mayor equidad del acceso a las prestaciones sociales. Las medidas propuestas serán juridicamente elaboradas para ser incluidas en la nueva Ley de Precariedad Material.
Tres de estas medidas, según el propio delegado, serán las más severas aplicadas hasta el momento, y darán un nuevo matiz a la Reforma Gitana. Éstas en esencia dicen que las personas deben trabajar para recibir la ayuda social, que los padres cuyos crios no asistan a la escuela con regularidad o que violen el orden interno de los centros escolares tampoco la recibirán y además que les será suprimida, a los desventajados sociales, la inmunidad por la comisión de contravenciones. Ésta última permite hasta el momento que al gitano que cometa una contravención y no tenga el dinero para pagar la multa impuesta pues sencillamente se le exonera del pago de ésta. Según la nueva ley las multas que se les impongan serán descontadas de sus ingresos, entendiendose por ingreso también la contribucion social que reciben. Las personas, entiendase de la etnia gitana, que se encuentren en precariedad material y que sean receptores de ayuda social tendrán que trabajar por lo menos 8 horas semanales, o 32 horas mensuales, en labores comunales para poder recibirla. Se exceptuarán de esta regulación solamente a las mujeres embarazadas. El delegado del Gobierno considera que con estas medidas se logrará una mayor motivación para que los gitanos se incorporen al trabajo y muestren un comportamiento social más responsable. La Reforma coadyuvará a la asistencia obligatoria de los niňos a las escuelas. Si un crio tuviese más de 15 horas injustificadas de ausencia a clases, o sistematicamente violase el orden interno de la escuela, pues a los padres se les suspenderá la ayuda social por concepto de ayuda por asistencia a clases.